Murano, descubriendo algo más que artesanos

En la bella Venecia, donde inicia nuestra historia, dos enamorados entrelazan sus boletos de vaporetto  para llegar a la famosa isla de Murano.

Al noreste de Italia, a casi una hora de distancia de la ciudad de Venecia, esta la conocida tierra de artesanos del vidrio. Célebres por sus lámparas, copas, adornos pero sobre todo por su joyería.

Hasta este lugar, nos dirigimos raudos por descubrir algo más que artesanías, por saber que es lo que esconde la ciudad de Murano y sus habitantes.

Como llegar a Murano

Para llegar lo más práctico si estas en Venecia es tomar un vaporetto que te lleve hasta la isla. En unos 50 minutos de recorrido estarás en el puerto de entrada del pueblo.

Sabíamos que había tours guiados, pero queríamos conocerlo por nuestra cuenta, no teníamos intención que otros nos indicaran que debíamos ver, donde comprar o con quién conversar.

Nuestra aventura en Murano

Desde que bajas en el paradero la larga calle principal está presente con sus tiendas de artesanos. Todos ofrecen sus trabajos personales, diferentes y en algunos casos muy originales.

Calles de Murano Italia
Calles de Murano Italia

Iniciamos nuestra aventura visitando los locales de artesanos, observando su trabajo y consultando sobre su manera de trabajar, el tiempo que toma producir sus obras y otras curiosidades.

Los talleres están adentro, algunos te ofrecen verlos, para demostrarte que trabajan ahí cada pieza y que hay de todo como para convencerte de que algo te puede interesar.

De pronto en el camino, una entrada solitaria nos llama la atención, no es la primera que vemos pero nos atrae. Queremos investigar y saber que nos atrae.

Local de artesanías Murano Italia
Local de artesanías Murano Italia

Tanto fuera como dentro encontramos vidrio en todas las formas imaginables y inimaginables. Se aprecia el trabajo y nos gusta lo que vemos. Pati descubre cerca al tacho de desechos, algunas formas interesantes.

Tacho con vidrios llamativos Murano
Tacho con vidrios llamativos Murano

Más por curiosidad que por determinación terminamos entrando en la tienda. No tenemos la intención de hacer compras, solo seguir mirando otros trabajos realizados a mano.

Dicen que cuando algo debe suceder, debes dejar que suceda, claro, cuando sea algo bueno para ti. Creemos en las energías y en la forma como el universo nos convoca en movimiento.

En un momento inesperado, nos detenemos Pati y yo al mismo tiempo, estamos observando la misma pieza, nos miramos sin hablar y decimos el color, luego pensamos y repetimos, esto le quedaría bien a tu madre.

No pensamos más, lo tomamos en las manos y seguimos mirando, ahora todo ronda en torno al objeto, la pieza que sentimos será la única que vamos a comprar.

Cuando menos lo pensamos, la vendedora, nos ha convencido, ha forzado sus niveles de español o al menos eso nos hacen pensar y con dificultad nos orienta, nos convence nos da opciones.

Terminamos comprando más de lo imaginado, pero estamos contentos con las compras.

Compras en Murano Italia
Compras en Murano Italia

Celebrando las compras

Victimas de nuestros gustos, partimos en busca de calma, de paisajes para tomar fotos, de espacios libres de tentación en vidrio.

Caminamos hacia las casas, la zona residencial y nos topamos afortunadamente con una trattoría, puertas abiertas, letreros colgados y lista de oferta gastronómica, no podemos pedir más.

Trattoria Valmarana Murano
Trattoria Valmarana Murano

Escogemos la mesa, en la terraza exterior, justo sobre el agua, dejamos nuestras pesadas cargas a un lado y presuroso ingreso para hacer el pedido, sabemos que ordenar.

Al interior, un italiano de película me recibe con recelo, escucha mi pedido y me dice en italiano que ya está cerrado. Que no hay almuerzo.

Quedo sorprendido, no está cerrado, la carta está puesta, ellos están en la barra y dos clientes vienen comiendo al interior. Negocio por hambre y consigo una oferta.

La negociación termina en buenos términos y comprendo que ya no es hora para meriendas. Solo nos queda celebrar con una refrescante y buena cerveza.

Descansando y tomando cerveza en Murano
Descansando y tomando cerveza en Murano

Nos consuela el estómago y adormece el hambre, nos alegra la tarde mientras que tomamos tiempo para nosotros, para conversar y recapitular lo viajado, lo visto, lo encontrado.

Retratando Murano

Luego del descanso, continuamos nuestra visita, buscamos ángulos, colores y formas que nos llamen la atención. Cruzamos puentes y visitamos iglesias (en Italia son gratuitas las entradas a todas).

Paramos cada vez que podemos para contemplar, imaginar la razón extraña o con sentido de la posición de algunos objetos, algunas estatuas, algunos cuadros.

Buscando ángulos para fotos en Murano
Buscando ángulos para fotos en Murano

Hoy es miércoles en la ciudad pero tiene un aire dominguero, la plaza está en calma, las embarcaciones reposan tranquilas dejándose golpear por inocentes olas que van pasando acompasadas.

Embarcaciones Murano
Embarcaciones Murano

No creo que sea circunstancial, el pueblo es tranquilo, dan las cuatro de la tarde y algo me dice que para la ciudad el tiempo de ruido ha terminado.

Por momentos me da la impresión que la gente se esconde, que no les gusta ser fotografiados y que sabiendo que estaríamos ahí, han decididos dejarnos libre la ciudad para nuestras tomas.

Iglesia en Murano desde el puente
Iglesia en Murano desde el puente

Nuestro tiempo de fotos ha terminado, la historia del paseo ha resultado provechosa y reconciliadora con una ciudad que solo se vende como de vidrio, pero es mucho más.

De pronto, en el camino, una muestra contundente nos reafirma lo evidente, estamos en Murano, en la calzada nos lo indica como marca indeleble que no hay otra.

La M de Murano en la acera de la ciudad
La M de Murano en la acera de la ciudad

Casi hemos llegado al paradero de retorno, al punto de inicio de la experiencia, Murano, ha demostrado no ser hostil pero tampoco tan amigable, sin embargo, termina siendo encantador.

Murano es más que artesanos, vidrios y precios altos, es un pueblo de obreros de las manos, de gente adulta que duerme temprano, que se guarda en casa antes que parta el sol.

La última foto en el muelle y hacer la cola para tomar el vaporetto de retorno a Venecia. Gracias por tu calma Murano.

Murano del puerto
Murano del puerto

Mis anotaciones

Si buscan un pueblo con vida, les recomiendo ir de día, temprano, cuando todo está en marcha y el pueblo atiende a los turistas, si gustan de la calma, esperen que el sol no esté en la cima.

Los precios de las artesanías son altos, en general, la mano de obra tiene un valor reconocido y te lo venden con certificado de por vida, claro me pregunto si vives en otro lado del mundo que tan fácil será reclamar.

Si encuentran sin embargo algo que les guste evalúen negociar el precio, siendo justos claro, tampoco se trata de regatear por ganar.

Si tienen hambre piensen que los restaurantes cierran temprano y no cocinan como en ciudades grandes para muchos comensales.

Disfruten su viaje.

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